C. V.

 

Fco. Javier Larreina diseña espacios escénicos para artes en vivo (teatro, música, danza y ópera), así como para exposiciones, eventos y televisión. Concibe la interrelación entre público, intérpretes y espacio como clave en la percepción de la creación artística. Sus escenografías son intervenciones espaciales que interrogan la mirada del público, ofreciéndole puntos de vista abiertos y no jerárquicos. Una característica fundamental de su trabajo es utilizar espacios no convencionales que permitan que la disposición de público e intérpretes sea variable y no basada en la frontalidad. Busca así destacar el papel activo del público en la recepción de la creación en vivo y que el espacio adquiera valor dramatúrgico. Concede gran importancia a la luz como un agente fundamental en la cualificación espacial.


Inicia su actividad profesional en el ámbito de las artes escénicas en 1983, compaginando sus papeles como actor con el diseño escenográfico. Ha sido asistente de escenografía de Andrea D’Odorico en el Teatro Español de Madrid bajo la dirección de Miguel Narros (1989). Es fundador, entre otras iniciativas, de la cooperativa teatral Teatro Paraíso (1983-1992), del equipo Siroco Teatro (1994-2001) y de la productora teatral Keinu (1995-2005). Ha sido productor de numerosos espectáculos teatrales y eventos, tanto individualmente, como asociado a la directora de escena Mari Cruz Irazabal.


Como profesor ha impartido más de treinta cursos de escenografía en escuelas de arte dramático, de danza, de arquitectura y de formación de técnicos teatrales; en Barcelona, Vitoria-Gasteiz, Bilbao, San Sebastián, Getxo y Basauri. También ha sido profesor de la asignatura de libre elección Del texto teatral a la representación en la Universidad del País Vasco UPV-EHU en Vitoria-Gasteiz (entre 1995 y 2001), y del Master en Artes Escénicas de la UPV-EHU en el Campus de Leioa (2008 y 2009).


En 2010 y en 2012 ha impartido el curso “Escribir en el espacio, acercamiento a la escenografía”, dentro de los cursos de verano Bizkaia Bilbao Arte eta Kultura que organiza la UPV-EHU con la colaboración de ATAE, en Bilbao. Este curso se realizó también en 2007 en Bilbaoeszena.


Interesado por las condiciones de recepción de la música contemporánea y la importancia del espacio en la misma, ha realizado numerosas colaboraciones con músicos. Destaca en este campo su relación con el Ensamble Espacio Sinkro, el cuarteto de saxofones Sigma Project y el grupo de música electrónica Sirius. Ha creado espacios escénicos para conciertos en la Quincena Musical de San Sebastián (2008, 09 y 13), y en los Festivales Carmelo Bernaola (2006, 07 y 08) y Sinkro (2008 y 09) en Vitoria. También ha sido el escenógrafo de las seis ediciones del Festival Músicas de Frontera, en Ágreda, Soria (2001-06). En este festival ha diseñado más de veinte espacios para artistas como Carmen París, Radio Tarifa o Eduardo Paniagua. Ha encargado música original a compositores como Carmelo Bernaola, Fco. Ibañez Irribarría o Bingen Mendizabal y ha colaborado con numerosos músicos. En 2009 creó el espacio escénico del concierto homenaje a Mikel Laboa en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián. En 2015 participa en la 50 edición del Jazzaldia de San Sebastián y diseña el espacio para el Festival Músicas Desnudas en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Asimismo en 2016 crea la escenografía para la ópera Songs of innocence and experiencie del compositor José Vicente Fuentes Castilla, interpretada por Sigma Project y estrenada en Manises (Valencia).


Ha realizado el espacio escénico de la última creación de la cantante-performer Fátima Miranda “perVERSIONES”, estrenado en Guarda (Portugal) en enero de 2011. Posteriormente se ha iniciado una gira mundial del concierto.


Entre 1995 y 2005 ha codirigido el Espacio de Creación Teatral ELEJALDE en Vitoria, creando con la productora teatral Keinu y el patrocinio del Ayto. de Vitoria-Gasteiz, un programa integral para el acercamiento de los jóvenes al proceso de creación teatral. A lo largo de diez temporadas, contando con un equipo de 60 artistas y técnicos, se han puesto en pie 16 creaciones. De ellas se han realizado 550 representaciones para 91.000 jóvenes. Para mostrar estas experiencias teatrales se contaba con un espacio diáfano de 500 m2, que Javier Larreina convirtió en una sala de disposición variable. Esto permitía presentar cada creación en un espacio escénico propio, redistribuyendo tanto el espacio de la representación como el de los asistentes.


Ha diseñado para diferentes compañías numerosas escenografías para piezas teatrales, especialmente de autores contemporáneos. Podemos destacar las realizadas para Teatro Paraíso, Siroco Teatro, GTI Farándula, Pikor Teatro, Geroa, Teatro Tarima, Porpol y 96 Unicornios. Realizó la coordinación artística del espectáculo La ciudad salvada dentro de los actos del bicentenario de la Batalla de Vitoria, en 2013. En 2015 diseña la escenografía de Medea, producida por el Museo Oiasso de Irun y dirigida por Ana Pérez.


En sus proyectos para danza destacan sus colaboraciones con Damián Muñoz, con la Compañía Traspasos y con el Conservatorio de Danza José Uruñuela de Vitoria. Para Lídice Abreu, bailarina, coreógrafa y cineasta venezolana, ha realizado en 2013 una intervención escenográfica en el Centro Cultural Montehermoso de Vitoria, para la presentación de la propuesta TRES.


De estos espectáculos, con espacios escénicos concebidos por Javier Larreina, se han realizado más de 3000 representaciones en programaciones y festivales de toda España, así como en festivales de Francia, Alemania e Italia.


Le interesan especialmente las propuestas para grupos reducidos de público, donde un espacio muy íntimo es fundamental. En esta línea ha puesto en pie diversas producciones teatrales en el Centro-Museo de Arte Contemporáneo Artium y en la Biblioteca Ignacio Aldecoa de Vitoria. La última experiencia de este carácter es la colaboración en una pieza de teatro para ver una sola persona cada vez: ¿Entras? (2009), creada por la actriz Carmen San Esteban. Esta creación ha recibido la Mención Especial del Jurado en la XI Feria de Leioa / Umore Azoka.


Con el Grupo Xabide de Gestión Cultural y Comunicación, realiza desde 1998 las escenografías y la producción artística para numerosos eventos, exposiciones y congresos. Destacamos la creación de tres exposiciones sobre la implantación del Euro (1998-00), diversos actos y exposiciones de seis ediciones del programa Álava Emprende (2004-10), una treintena de actos institucionales para la Presidencia del Gobierno Vasco-Lehendakaritza, el acto de presentación de la marca de ciudad de Vitoria-Gasteiz (2009), numerosos actos para instituciones públicas y empresas en el museo Guggenheim de Bilbao, el Palacio Euskalduna de Bilbao y en el Kursaal en San Sebastián, varios actos para la Caja Vital, una exposición en la Catedral en rehabilitación de Santa María de Vitoria (1999) y la exposición del proyecto de colaboración arte-empresa Divergentes (2005).


Ha sido el escenógrafo de los tres Actos Institucionales de Homenaje y Reconocimiento a las Víctimas del Terrorismo celebrados en el Palacio Euskalduna de Bilbao (2007), Kursaal de San Sebastián (2008) y Teatro Principal de Vitoria (2009). Todos ellos con emisión en directo por ETB.


Para el Gabinete de Iniciativa Joven de la Junta de Extremadura ha sido el director de escenografía del 1er Encuentro con la Sociedad de la Imaginación en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Mérida en 2005. Y también ha diseñado las intervenciones espaciales en diversos recintos del casco histórico de Cáceres para las ediciones de 2006 y 2007 de The Coffee Break.


En 2012 ha diseñado el espacio Open Green para la Escuela de Organización Industrial en el Palacio Europa de Vitoria, dentro del Congreso Conama.


En el Teatro Principal de Vitoria ha diseñado, entre otros actos, cinco galas para la emisora Radio Vitoria (entre 1999 y 2004), el pregón de Carnaval (1994), el 20 aniversario del servicio de cooperación del Ayto. de Vitoria (2009), los 50 años de la Ikastola Olabide (2013) y varias galas de danza. En 2017 ha diseñado la escenografía de la ópera L'elisir d'amore de Donizzeti producida por Arké.


Ha realizado intervenciones en grandes espacios, obras públicas, túneles, silos o instalaciones industriales: entre otras la intervención en un túnel de ferrocarril en Lekumberri (Navarra) (1995), el acto inaugural Primeros pasos en el centro comercial Boulevard de Vitoria (2002), la presentación del centro comercial Zubiarte en Bilbao (2004), la inauguración de un silo de Cementos Rezola en Guipúzcoa, y numerosas intervenciones en empresas como Azkar, Galycas, Garlan o Copalsa en diferentes localidades vascas. Para todos estos proyectos Javier Larreina ha creado intervenciones artísticas que sumaban un uso sorprendente del espacio con la iluminación, la música en vivo y las proyecciones de gran formato.


En esta línea de proyectos de grandes dimensiones, entre 2.000 y 5.000 m2, ha realizado diseños en la Feria de Muestras de Bilbao, KZ Jaieguna (2002) y Euskal Encounter (2003), y en tres ediciones del Parque Infantil de Navidad de Vitoria (1996, 97 y 98).


Ha diseñado varias exposiciones con la comisaria independiente Nekane Aramburu en la Sala Espacio Ciudad, dedicada a la arquitectura y el urbanismo, y en la Sala Amárica dedicada a la creación contemporánea, ambas en Vitoria. En esta sala dentro de la programación del Proyecto Amarika ha realizado el diseño espacial de la exposición Absolute Begginers en 2009. Con esta comisaria ha realizado la escenografía expositiva de Ultramar, presentación del patrimonio artístico de Kutxa en la Sala Kubo del Kursaal de San Sebastián en 2011.


Ha realizado el diseño de la exposición El lehendakari Aguirre y sus gobiernos comisariada por el historiador José Luis de la Granja y promovida por el Gobierno Vasco. Dicha exposición se ha presentado en Bilbao y Vitoria, Getxo, Gernika y San Sebastián en 2010 y 2011. En 2011 también ha realizado la concepción de la exposición Euskara, jaldi hadi plazara en la sede del Parlamento Vasco, en ella se presentó el único ejemplar existente del libro de Bernart Etxepare Linguae Vasconum Primitiae, conservado en la Biblioteca Nacional de Francia.


En 2012 ha diseñado la exposición Indalecio Prieto en la política vasca, 1883-1962, comisariada por Ricardo Miralles, y presentada en Bilbao y Eibar. Este año también ha diseñado la exposición 150 años del ferrocarril en el País Vasco organizada por la Fundación del Museo Vasco del Ferrocarril en el Palacio de Escoriaza Esquíbel de Vitoria-Gasteiz. En 2013 la exposición se ha presentado en el Centro Cultural Amaia de Irún (Gipuzkoa). También en 2013 ha realizado la escenografía expositiva de Las raíces del sabor, en Vitoria-Gasteiz.


En diciembre de 2013 se ha inaugurado el Centro del Románico en Treviana (La Rioja) cuyo proyecto expositivo ha sido diseñado por Javier Larreina. En 2015 y 2016 ha realizado la escenografía de dos exposiciones temporales del Centro. Asimismo ha coordinado la edición de las publicaciones El Románico vivo y El románico imaginado y los contenidos y la estructura de la nueva web de Rioja Románica.


Sus trabajos para televisión incluyen la renovación del plató de Goiena Telebista en Arraste en 2017 y la escenografía del programa Ekonomia Gurean producido para la Diputación de Gipuzkoa.


Una exposición de diseños y maquetas de sus trabajos se mostró bajo el título Escenot(r)opos en Vitoria, Barcelona y San Sebastián, en 1997 y 1998.

 

Laburpena euskaraz

Fco. Javier Larreinak zuzeneko ikuskizunetarako espazio eszenikoak diseinatzen ditu (antzerkia, musika, dantza), baita erakusketa zein ekitaldietarako ere. Publikoa, antzezle eta espazioaren arteko lotura irizpide nagusitzat jotzen du sorkuntza artistikoa ulertzeko moduan. Bere eszenografiak esku-hartze espazialak dira, publikoaren ikuspuntua kolokan jartzen dutenak, eta, hortaz, ikuspegi zabalak _eta ez hierarkikoak_ eskaintzen dituzte. Bere lanaren kezka nagusietako bat espazio ezohikoak erabiltzean datza; horrek publikoaren nahiz antzezleen jarrera aldakorra izatea dakar, eta, beraz, ez dago frontalitatean oinarrituta. Horrela, zuzenean sortzen dena jasotzeko orduan, publikoaren jarrera aktiboa bultzatzen du, eta espazioak berak balore dramaturgikoa eskuratzen du. Kualifikazio espazialaren funtsezko osagaia den aldetik, garrantzi handia ematen dio argiari.

Gasteizen jaioa 1962an, 1983. urtean eman zion hasiera bere jarduera profesionalari, bere lana aktore gisa eta diseinu eszenografikoa tartekatuz. 1989an, Andrea D’Odoricoren eszenografia-laguntzailea izan zen Madrilgo Teatro Españolen, Miguel Narrosen zuzendaritzapean. Beste ekimen batzuen artean, Teatro Paraíso antzerti-kooperatiba (1983-1992), Siroco Teatro taldea (1994-2001) eta Keinu antzerti-produkzio etxearen fundatzailea da (1995-2005).

Antzerti-piezatarako eszenografia ugari diseinatu ditu, hainbat konpainiatako gaur egungo autoreentzat bereziki. Horien artean, Teatro Paraíso, Siroco Teatro, GTI, Farándula, Pikor Teatro, Geroa, Teatro Tarima, Porpol eta 96 Unicorniosentzat egindakoak nabarmendu beharrekoak ditugu. Horrez gain, “perVERSIONES” obrarentzako espazio eszenikoa ere egin du, Fátima Miranda abeslari-antzezleak sortu berria. Dantza arloan, berriz, Damián Muñoz, Traspasos Konpainia eta Gasteizko José Uruñuela Dantza Kontserbatorioarekin egindako lanak aipatzekoak dira. 2013an bere azken lana aurkeztu du Lídice Abreu dantzari, koreografa eta zinemagile venezuelarrarekin batera, TRES proposamena: Montehermoso kultur Etxean eginiko parte-hartze eszenografikoa. Javier Larreinak sortutako espazio eszenikoak 3000 emanaldi baino gehiagotan izan dira ikusgai estatu osoan zehar, baita Frantzia, Alemania edota Italian ere.

Interes berezia pizten diote formatu txikientzako proposamenek, espazio goxoa oinarrizkotzat jotzen dutenek. Irizpide horri jarraituta, hainbat antzerti-ekoizpen burutu ditu Gasteizko Artium Arte Garaikideko Zentro-Museoan eta Ignacio Aldecoa Liburutegian. Tankera horretako azken esperientzia 2009ko ikusle bakarrarentzako ¿Entras? antzerti-piezan daukagu, Carmen San Esteban aktoresarena. Lan horrek Leioako XI. Umore Azokaren Epaimahaiaren Aipamen Berezia jaso du.

Bere diseinuen eta lan-maketen erakusketa bat izan genuen ikusgai, Escenot(r)opos izenburupean, Gasteiz, Bartzelona eta Donostian, 1997an eta 1998an.


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  • Foto: César Barrio, 2016
    Foto: César Barrio, 2016
  • Foto: Ramón Pereiro, 1994
    Foto: Ramón Pereiro, 1994
  • Foto: Aitor Izaguirre, 2015
    Foto: Aitor Izaguirre, 2015
  • Foto: Paulino Oribe, 2012
    Foto: Paulino Oribe, 2012

Entrevista de Carlos González en el Diario de Noticias de Álava, 19 de febrero de 2012.

La escena es su casa desde que tenía 17 años y ha diseñado espacios escénicos en casi cualquier lugar imaginable. De hecho, el reto constante es lo que más le gusta. Pero reducir a unas líneas la larga trayectoria de Javier Larreina dentro y fuera de su Gasteiz natal es imposible.

Escenógrafo se me queda un poco corto para definirle...

Bueno, toco distintos palos, pero es un término acertado. La escenografía tiene que ver con el espacio del que somos conscientes. La sociedad es algo que se va construyendo y que depende mucho de los ojos con los que miramos. En una obra de teatro o en una exposición, por ejemplo, somos más conscientes de que hay alguien que ofrece al público determinados puntos de vista, que plantea interrogantes... eso es lo que me parece interesante, algo que no tiene que ver con lo que mucha gente identifica rápido cuando se hablan de estas cosas, es decir, el decorado. La escenografía tiene más que ver con el espacio y la mirada.

Pero son detalles que pasan desapercibidos por lo general, ¿no?

Cuando no existen o son descuidados, sí llaman nuestra atención. Igual hay personas que no saben la razón por la que no se han sentido cómodas en un lugar o no han entendido algo que han acudido a ver, pero sí sienten que hay algo que distorsiona la comunicación. El espacio puede favorecer o no una relación cordial entre alguien que mira y alguien que hace algo, puede manejarse como una forma de hacer al público más consciente de un conflicto, de una acción de poder, de un planteamiento estético...

¿Estamos educados para ver?

Muchas veces asumimos de una manera muy acrítica todo lo que nos entra por los ojos. Incluso pensamos que hay cosas que no necesitan pasar por ningún filtro porque son de mirada fácil. Pero sí necesitamos una conciencia de lo que se nos ofrece porque eso que se presenta ante nuestros ojos está construido y pensado, y muchas personas han dedicado mucho tiempo a analizar cómo nos llega una determinada información visual. Esto ha ocurrido siempre, desde que estábamos en las cuevas. Con todo, en mi trabajo tiendo a escapar de la imagen pura y directa.

¿A qué se refiere?

Está el riesgo de que la imagen sólo ilustre. Me interesa la propia disposición del espacio, el sitio por el que alguien entra en un lugar, cómo se sienta, qué le rodea, cuál es la temperatura... todos esos factores relacionados con los sentidos influyen en lo que le queremos transmitir al espectador. También me parece importante lo que se encuentra en el nivel reflexivo, intelectual, sin que ello quiera decir que tenga que ser complicado o propio de una tesis doctoral. El arte plantea interrogantes y necesitamos tiempo para acercarnos a él.

En esa escenografía profesional en la que usted se mueve, Javier Larreina tiene fama de ser un especialista en trabajar en sitios difíciles.

Es que los busco.

¿Por qué? Con lo sencillo que parece un teatro a la italiana.

Me gustan los retos porque te obligan a replantearte el proyecto desde la raíz. He tenido la oportunidad de trabajar en fábricas, silos, excavaciones... y eso te lleva a plantearte cómo se va a ir estructurando la mirada del público cuando acuda. Mencionas el teatro a la italiana que es, por ejemplo, el Principal de Vitoria. Tiene una gran ventaja, y por eso se consolidó, y es que cualquier compañía puede desplazarse por el mundo y encontrar unas condiciones similares. Pero hace como cien años se recuperaron otros modelos y se retomaron las preguntas sobre el lugar de la mirada y la relación del público y la escena. En el teatro a la italiana, el punto de vista es único, algo que, en su momento, implicaba nociones de jerarquía, autoridad... y claro, eso se ha ido desmoronando. Sigo trabajando en teatros de este tipo porque son espacios universales, mágicos, con muchos recursos... pero siempre que puedo prefiero lugares que no son así, donde, de repente, el público se vea a sí mismo, que es algo que está relacionado con la raíz de las artes en vivo, cuya característica fundamental es que los intérpretes y el espectador comparten espacio, tiempo, emociones, sentimientos...

En un montaje de una exposición, performance, obra de teatro, concierto... ¿la clave está en que no se note lo que usted hace?

En muchísimos casos, sí. En algunas ocasiones, por ejemplo, mi única intervención es cómo está puesto el público. De verdad, la percepción cambia y la gente, aunque no sabe muy bien qué pasa o tal vez no se cuestiona lo que hay detrás, sí percibe que hay algo distinto a lo habitual y lo valora.

De esas y de otras cosas también trataba un proyecto en el que usted tenía mucho que decir, el Espacio de Creación Teatral Elejalde, por donde pasaron muchos jóvenes de Gasteiz.

Fue un proyecto que tuvo una vida de diez años, que estaba hecho por un equipo profesional (unas 60 personas), pero el destinatario, como dices, era lo que marcaba todo, los jóvenes. Que los ciudadanos, desde su infancia, vivan como algo natural la actividad artística me parece fundamental. Es un empeño en el que he estado vinculado desde que empecé con 17 años. En el caso concreto de Elejalde, los destinatarios eran jóvenes de entre 12 y 16 años, y lo que se pretendía era tratar de comunicar el proceso que está detrás de la creación teatral. No se quería ofrecer un espectáculo cerrado, lo cual, por cierto, es una actividad muy importante; la intención era darles una mirada sobre el dramaturgo que escribe una obra, el director de escena, el iluminador, el compositor de la música, los técnicos, los músicos... pero también lo que supone ir de gira, qué hay que mover... Las artes en vivo no son algo que se produce de manera automática. Además, también había una parte en la que los jóvenes tenían que implicarse en las decisiones y en la puesta en escena. Fue un proyecto que pudimos hacer gracias a dos socios como Mari Cruz Irazabal y Ramón Odriozola, y que se tradujo en más de 500 actividades y casi 100.000 jóvenes implicados, siendo lo fundamental nuestra intención de crear ciudadanos sensibles. En 1995, cuando se puso en marcha la propuesta, no se hablaba tanto de los departamentos de educación en los museos o en los centros culturales como pasa ahora.

En esa faceta pedagógica también le toca, de vez en cuando, enseñar a aquellos que están en proceso de ser profesionales.

Sí. Soy maestro de formación y, bueno, lo de compartir cosas con otros me ha gustado siempre. Tengo algunas armas que me vienen de ahí (risas). He hecho mucha formación para futuros escenógrafos, pero también para técnicos, actores y otras profesiones de la escena, que es algo fundamental para que tengan referencias de nuestro trabajo y se eliminen determinados prejuicios.


Artículo de María José Cano en El Diario vasco, 25 de agosto de 2013.

El Ciclo de Música Contemporánea de la Quincena Musical se traslada hoy al Museo San Telmo para recibir al cuarteto de saxofones Sigma Project en un espacio escénico creado especialmente para ellos.

A la interpretación de las partituras, acostumbran a añadir una cuidada imagen y una trabajada puesta en escena. ¿Por qué?

Es evidente que la música debe quedar en un primer plano, pero realmente nos motiva encontrar el mejor envoltorio posible para ofrecerla al público, al que nos gusta regalar no solo una experiencia auditiva, sino también un atractivo visual que capte su atención, sumándole, asimismo, una buena conversación que podamos entablar al término de nuestros conciertos.

En el concierto de hoy contarán con un espacio escénico diseñado por el escenógrafo Javier Larreina. ¿Cómo va a ser?

A Larreina le gusta hablar de que sus intervenciones propician espacios para la escucha. Para ello, necesita recorrer el lugar previsto para el concierto, apreciar desde sus dimensiones hasta su temperatura, además de su acústica. El proyecto lo plantea desde el acceso del público y trata de cualificar el lugar para favorecer la percepción espacial de la música. La creación musical adquiere sentido cuando se confronta con unos oyentes que no esperan pasivamente un resultado, sino que son conscientes de que la composición precisa de implicación personal. El concierto se desarrolla en un tiempo compartido por el público y los intérpretes. Se busca que el espacio sea también dinámico y resulte activado por los asistentes.

Su concierto es en el Museo San Telmo. ¿Lo han tenido en cuenta a la hora de diseñar la puesta en escena? ¿Y de escoger el repertorio?

Como decíamos antes, la atención al espacio en que se desarrolla el concierto es fundamental. En esta ocasión, una parte importante de las paredes de la iglesia de San Telmo está cubierta de andamios debido a la restauración de las pinturas. Ante la trama metálica, de varios niveles, queda exenta una de las columnas de piedra de la nave. Esa columna va a articular la disposición del público, variando el eje habitual del edificio.